Cuando me encontraba inmerso en la creación de mis primeros libros, me encontré con muchas dificultades, que fui sorteando como pude. Una de las que mas problemas me dio fue la de gestionar los diferentes formatos de tu libro.

Bueno, no nos pongamos tan tremendos. Realmente con un poquito de cabeza todo se pudo solventar.

Os lo explico a continuación:

Un libro, dos versiones

Mi intención principal era la de poder distribuir todos mis libros en los dos formatos (físico y digital), pero sin tener trabajar el doble. Creo que es un deseo legitimo, debido al poco tiempo libre del que dispongo ;).

Y por ello, para mi sanidad mental, necesitaba poder manejar con mucha transparencia, el original en formato físico y el original en formato e-book. ¿Y por que es esto necesario, os preguntaréis?

Fácil. Entre muchos otros motivos, cuando estás autoeditando no tienes un superequipo detrás que te ayude a corregir todas las erratas, así que tu primera edición va a tener fallos. 

Eso te va a ocurrir, aunque revises (y te revisen) el texto 5 o 10 veces como hago con mis libros.

Te pongas como te pongas.

Por suerte con la impresión bajo demanda, o con la distribución digital, esto no es ninguna catástrofe.  Ya que, tranquilamente, puedes generar otra versión corregida en un momento, y aquí no ha pasado nada. Imaginaos el desastre de imprimir una tirada de 10.000 ejemplares con un error en el titulo…

De tal manera que, versión a versión, se van corrigiendo las erratas, los fallos en maquetación o alguna corrección de un dato. Incluso se puede hacer alguna actualización para poner al día algún dato desfasado.

Si tienes dos versiones diferentes, vas a tener que hacer eso 2 veces…

… y con el inconveniente de que corrigiendo algo, puedes fastidiar otra cosa.

Para reducir al máximo el tiempo dedicado a corregir el libro, y encima conseguir tener las dos versiones corregidas en todo momento y a la vez, lo ideal es mantener una versión maestra. Esta versión, será la que usarás para crear el fichero físico y el digital (la del e-book, vamos).

Para distinguirla del resto de versiones que andan por ahí, suelo añadirle la coletilla de “-FINAL”. Esta versión es la que SI o SI, tenéis que tener guardada en la nube.

Esta idea la tenia la mente grabada a fuego, trabajando como informático sabes que NUNCA tienes que tener dos versiones distintas que mantener.

La solución

En este caso mi idea era que el fichero .odt que usaba para escribir, se convirtiera en el fichero fuente. Fichero que con OpenOffice podría convertir a .pdf con fidelidad (una de las pocas ventajas que le veo a OpenOffice), para ir actualizando las nuevas ediciones del libro en físico tanto en Lulu.com como, mas recientemente en la versión de tapa blanda en Amazon.

Y a la vez de todo esto y con el mismo fichero .odt  ya revisado y supercorregido, podría crear el .mobi para tener la versión de Amazon actualizada y sin errores.

De tal manera que cuando alguien (o tu mismo) descubre algún error en la maquetación o alguna falta de ortografía, en cualquiera de las dos versiones, tu sin ningún tipo de problema, puedes solucionarlo rápidamente.

Puedes coger el fichero maestro, hacer la modificación pertinente,  y generar las dos nuevas versiones. Con ellas ya en la mano (metafóricamente hablando),  puedes subirlas para que el siguiente comprador, no tenga que padecer este error. Algo clave en el libro físico, no tanto en la versión e-book, ya que Amazon te permite actualizar libros ya vendidos.

 

Este requerimiento, esta idea de tener una versión única, hacia que necesitara una herramienta fiable para convertir de odt a mobi. Y sobretodo, una con la que no tuviera que hacer pasos intermedios que pudieran fastidiar el resultado final.

Pero eso será algo de lo que ya os hablaré en un futuro post. 😉

¡Hasta la próxima!