Seguramente si os preguntasen que software de edición de texto usáis o usaríais para escribir, diríais Microsoft Word.

Es lógico, es el estándar en el mundillo de los procesadores de texto.

Y es que realmente es la opción mas usada y en mi caso, seria la preferida, después de tantos años de usarla en el trabajo. Y el conocimiento completo sobre la herramienta es básica si te vas a tirar varios cientos de horas escribiendo con ella.

Así que la opción que tendría que haber usado para retomar mis inquietudes literarias, debería haber sido Word.

¿No? ¿No era obvio?

Pero el titulo de este post habla sobre OpenOffice.  ¿Y eso porqué?

Se una mejor persona, usa software libre

Claro que Word es la opción mas lógica, pero también es de las mas caras.

Una licencia de Word se mueve en torno a los 100€ o mas si viene incluido dentro del paquete de Microsoft Office.

Al retomar la escritura, mi idea era que mi afición no me costara dinero, y así también seria mas fácil rentabilizarla. De tal manera que sin usar medios ilícitos, mi única opción pasaba por usar software libre y ahí estaba OpenOffice para acogerme.

Pero la historia no fue tan bonita.

OpenOffice aparentemente se parece a Word, pero tiene alguna peculiaridad que lo hace insufrible. Añadir el número de pagina, encabezados, definir los estilos de página por defecto, son ejemplos de tareas aparentemente sencillas que se convierten en dolores de cabeza.

El corrector ortográfico automático, dejaba mucho que desear, pero con las siguientes actualizaciones del programa, y con las palabras que fui añadiendo, ya quedó bastante potable. También la decisión de usar OpenOffice complicó sobremanera la conversión del archivo de texto a formato e-book.

Mi problema fue, que cuando me di cuenta de estas complicaciones ya tenia mi primer libro escrito, y material suficiente para el segundo. Intenté pasarme a LibreOffice, pero también tenia sus cosas, y ya no tenia ganas de seguir experimentado.

En resumen me dio pereza cambiarme.

Con 5 años de aprendizaje, ya no tengo problemas con OpenOffice, y creo que el resultado que me ofrece es aceptable, y tengo la conciencia tranquila sobre usar software libre.

Eso si, si algún día, en Microsoft bajan los precios, me plantearé el pasarme a Word. No lo dudéis.

Y es que yo ya había vivido una experiencia con una herramienta de edición de texto que si que me convencía.

 

Una corta (pero aburrida) historia de abuelete.

Años ha, el que esto escribe usaba WordPerfect para escribir mis trabajos de la EGB. Y es que ya tenia un PC y sabia como usarlo 😉

Sobre la licencia de ese WordPerfect, mejor no hablemos, porque seguramente venia de algún diskette misterioso que apareció por allí y nadie sabia de donde había salido.

En aquel entonces era un privilegiado puesto que el resto de mis compañeros tenia que entregar sus trabajos escritos con máquina de escribir. Eso con suerte…

El manejo que llegue a alcanzar con WordPerfect 5.0, comando arriba, comando abajo. Pensad que por aquel entonces aun no tenia ni ratón.

Borrando, corrigiendo fallos ortográficos. Chicos, estamos en 1992, NO EXISTE el corrector ortográfico automático.

Pero no todo era arcaico en aquel WordPerfect. En aquel entonces aquella versión tenia la genial mejora del llamado WYISWYG.  Detrás de este trabalenguas se escondía una ventana que te enseñaba como iba a quedar finalmente la pagina que ibas a escribir.

Y es que eso era necesario, ya que en la ventana principal de edición no podías ver ni el tipo de letra que ibas a usar ni el tamaño con que iba a salir impresa.

Esta era una pantalla real del Wordperfect 5.0

Escribir así era muy duro, pero yo llegué a tener tanta practica con la ventana normal de edición que ni usaba la mejora del dichoso  WYISWYG.

Yo era uno con Wordperfect, de hecho estoy convencido de que, aun hoy, en pocos minutos seria capaz de cogerle el tranquillo. Tal  manejo y control llegué a tener del programa.

Tanta facilidad tenia para usarlo, que mis trabajos cada vez eran mucho mas largos y mucho mas profesionales.

Y como resultado sacaban 10’s, excelentes, matriculas.

Seguramente si yo hubiera tenido que usar maquina de escribir no hubieran sido tan buenos.

¿Y a que venia esta historia?

Quedaos con la moraleja.

La herramienta ayuda mucho al resultado final.

No hagáis caso de mi cabezonería en usar OpenOffice. Usad la mejor herramienta que podáis, con la que estéis mas a gusto y no escuchéis consejos ajenos.

Os dejo, que me ha quedado un post larguísimo.

Me voy a ver si encuentro como instalarme el Word Perfect 5.0 en el portátil 😉